martes, 1 de enero de 2019

Y mientras tanto
la música baila 
en esta habitación
tan llena llena
de espera y ansia.

Octubre

Miro el rostro del tiempo 
y se arruga mi memoria.
Así te recuerdo:
de mentiras,
un cuerpo plastificado
e inmóvil
que sostiene un espejo
apuntando a mi deseo.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Me pidieron perdón
entre el humo 
amable y neutro
de la lejanía.
Yo a penas oía:
Mis oídos ensordecen 
con la humedad
y solo se deslumbran
ante la llama de fascinación 
que luego nos extingue.

Sobrevivo así aferrada
a este clavo ardiendo; 
los brazos de Morfeo
camuflan las mentiras
entre mis pálpitos,
ecos acelerados de carcajadas
que resuenan cada lunes,
con el café y las preguntas 
que nunca me hice.

Me observa la soledad.

Alejandra, 27 de junio

"El vacío. Apollinaire aconsejaba para vencer el vacío escribir una palabra luego otra y otra hasta que se llene". 

jueves, 27 de diciembre de 2018

Pregunta retórica

Caminamos
realmente caminamos 
hacia unos brazos 
que nos arropen
hacia un futuro
que nos prolongue,
y ese camino escogido
las luchas o los engaños
son solo una excusa 
para vanagloriarnos 
y merecer el premio
de volver a empezar:
caminar, un abrazo, un futuro. 

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Termina este día desabrido
que cierra la puerta a la primavera.
Flores trémulas danzan
la lenta melodía del viento, que 
                         apacible, 
susurra palabras de desamor. 

viernes, 21 de diciembre de 2018

Carlos yacía pálido sobre aquella tumba pasajera con olor a desinfectante. Eva pronto entendió. Su pronta partida era inocente, sin maleficios culpables, ¿cómo señalar a la naturaleza caótica? Fue la justicia quien se había quitado la venda y había sentenciado su propio derecho. Por eso lloraba la niña. Porque cuando aún hacía calor sabía que no volverían a verse otro invierno, que la humedad bañaría en agua fría unos recuerdos a penas valiosos. Hacía tanto tiempo de la infancia. De los sábados con tortilla de patata, juegos de mesa y bailes entre humo de tabaco. ¿Quién es quién? No era Pepe, ni Carmen, ni Joaquín. Tampoco será Carlos. Y ahora la escarcha se asentaba en el banco de sus ojos, y ahí aguantaban en primera línea del frente, hasta que se desplomaban por un terreno cóncavo, luego convexo, de un color indefinible: anaranjado, rosado, caliza. Y morían sobre la tela de un sabio pañuelo que comprendía la verdad de su pena. Qué surtido de desconsuelos a quilómetros de una cama maculada de vidas rotas. La niña vio difuso un insecto caminando por su mesita de noche. Le pareció joven, frenó su impulso inicial, lo dejó caminar.